lunes, 10 de febrero de 2014

Escribir por escribir

File:Mont Parnasse, par Edward Dodwell, BNF Gallica.jpg
 

  Sin duda resulta fácil, no difícil. Siempre ha sido así y nadie lo ha puesto en duda. Divagar delante de la pantalla mientras tecleas es como comer pipas y ver una mala película de los sábados por la tarde, de esas de los telefilms. Horribles aquellas y dulce la labor del amanuense, el que escribe por placer, sin la presión de tener que publicar nada ni ganar ningún mérito en oposiciones.  No es posible hilvanar un discurso coherente porque es incoherente per se. Que no sé lo que me digo hace ya años que se comenta por las esquinas de algún barrio cercano al puerto. Pero esto de ahora no hay quien te lo perdone, luisete. Ahora sí que sí, la has cagado pero bien. ¿Cómo se te ocurre escribir lo que te dicta tu conciencia, es decir, yo?. Porque además si lo que escribes no tiene tema ni estructura ni capítulos ni nada de nada es como escribir por escribir que es más o menos como divagar sin diván o algo por el estilo que leí no sé dónde y no sé cuándo. Pero la verdad es que puede llegar a ser terapéutico, es decir, si lo pensamos, escribir bien o mal no tiene mucha importancia. Lo que siempre se ha valorado en un escritor es que escriba y punto. Y  no hay más, como decía aquel y no precisamente el de Yo soy aquel, ese amanerado de voz hercúlea. 

    Entonces el hecho de escribir no deja de tener ningún sentido, porque para qué sirve escribir si no es para hacer frases con sentido. Pues no, amiga Amelia, amigo Leocadio. Yo escribo porque sí y a veces o quizás casi siempre lo que escribo es una verdadera porquería pero me da igual. Es aquel melapelismo que tan bien reflejó la filósofa Nieves Soriano, una especie de dejadez, de tocarte las pelotas mientras escribes sin sentido, un poco imitando a aquellos locos de la escritura automática, dejándote llevar, dejándome llevar, dejándoos llevar, en definitiva, escribir por escribir para no morir o algo así. Una vez comencé una novela de Cela, el censor que se hinchó a decir tacos y tuve que dejarla en la tercera línea. Más que nada porque no había Dios que la entendiera y la verdad es que me arrepiento y mucho. Creo que era algo de la guerra civil, de 1936 o por ahí, ahora no me viene a la memoria pero era una mierda de mucho cuidado. Pero ¿quién sabe si lo que lee es una obra maestra?. Pues algún listillo de barra de bar o de barra americana que se gasta su sueldo en cosas poco decorosas o que recibe su sueldo de personas poco decentes que escriben para publicar.


   La memoria es otro de las grandes catástrofes personales, eso que sales un día y te preguntan: -oiga, me puede decir usted su número de matrícula ( del coche se entiende) y tú dices, después de titubear, pues ahora mismo 6-1-1-2 o 3, JMG y después tienes que admitir que no tienen ni repajolera idea, que tu memoria es más flaca que una anoréxica en su fase final. Pero luego piensas, ¿y por qué?. Y sigues y sigues escribiendo para no olvidar quizás o para olvidarlo todo y no tener ya nada en la memoria...sí, porque podría pasar, una sociedad que necesitara escribir...o mejor...una sociedad de escritores. Pensemos en un parnaso en la tierra o algo así, un sitio plagado de escritores y mejor todavía que esos escritores sean autodidactas y no hayan leído un libro en su vida, que podría pasar. Entonces, ¿qué ocurriría?. Pues que tendríamos una muy rica literatura, la más rica y cebada literatura que podríamos haber imaginado en una pesadilla orwelliana. Ahora leo 1984 y me  viene a la cabeza la palabra distopía, pero Moro habló de la Utopía. Quizás estamos ya en ella, en una sociedad idílica y mugrienta, como aquella película o en la mugre y la furia o esa novela de Faulkner o las memorias del subsuelo del señor Fiodor.

   La literatura dentro de la literatura, la locura dentro de la locura. Imagino un conjunto de locos de atar en una habitación acolchada llenas de máquinas de escribir y soltando majaderías y pienso en la cabecera de cualquier periódico impreso o tal vez en su redacción, no se cual, uno ficticio, un periódico que fuera totalitario, que tuviera derechas e izquierdas y que todos los días hubiera una guerra civil, una batalla continua por el titular mayor y por el faldón, por la columna lateral, dándose de ostias y al final lo que pariría sería lo que todos querían leer, es decir, la gran mentira nacional, no que todo es una mierda, que eso ya lo sabemos, sino una puta mierda gloriosa, algo definitivo, sin sentido, como todo, algo paranoico y suburbial, alguien drogándose o chutándose hormona del crecimiento para aparentar ser más bajito que el de al lado ¿se imaginan?.

   Un tío renacuajo y al lado otro tío más renacuajo, reunión de batracios en el lodazal glorioso de las viejas glorias estadoespañolistas, esas recalcitrantes figuras de cera que son de carne y tienen sangre y sistema circulatorio como dijo Servet y acabó en la hoguera por listo. Porque no saben decir la verdad acaban fingiendo una mentira oficiosa u oficial, pero al final la cloaca no da más de si, mi verborrea anormal se va apagando porque no me da la gana escribir, mis dedos están hechos fosfatina y cada día escribo peor pero, ¿por qué dejarlo?.¿por las faltas de ortografía o por eso que nos machacaban en clase de catalán, perdón, de valenciano ( viva la incorrección política) llamado coherencia?. .Pues a saber usted lo que es. Lo que sí parece seguro es que con la invención de la máquina de escribir electrónica y su sucedáneo, el ordenador, el PC que dirían los pijo-progres de salón, se pueden hacer estas cosas que hago yo ahora. No es que sea nada nuevo, divagar o decir paridas sin sentido siempre han estado ahí, muchos no han hecho otra cosa y tienen el premio Nobel, ese galardón que te hace rico pero no buen escritor, en todo caso te da un chute de moralidad y de seguir siendo buen chico y políticamente correcto porque este año como eres chino te ha tocado a ti, el año que viene tocará a un africano o africana, qué más da, lo importante es hacer política. 

  Espero que nadie haya llegado hasta aquí porque entonces creeré que no se escribir, puesto que si supiera escribir todos trataría de hacerme recapacitar: luisito, déjate de paranoias y ponte a hacer lo que nunca debiste dejar de hacer, es decir, no hacer nada. Pero no,  yo soy obstinado, escribo y no hago como Torrente Ballester en su Saga-Fuga ni en sus relatos, yo no dicto a un magnetofón, yo tecleo y reflejo lo que se me va pasando por la mente, que más de uno dirá que está muy enfermita, aunque eso ya lo sabe mi psiquiatra,, al que visito de año en año, para no hacerle daño, anda si rima y todo. ¿Y lo del poeta?. ¿Pues no decía Machado que España debe tener su poeta?. Pues no tiene nombre señora, vaya poesía, si ni siquiera rima, no tiene ritmo y es una sarta de paridas sin perdón de Dios, oiga usted.. Dios, otra vez Dios, que cansado es pensar en que hay algo ahí, superior a todo y a todos que puede fulminarte como un rayo, y que tentador...hum, ahora que lo pienso, no estaría mal ser Dios un par de minutos, parar el tráfico y poder hacer lo que más te guste, comerte un kilo de chocolate con almendras, bostezar en una clase de historia, rezar porque no exista Dios y cosas así. A lo mejor también follarte a una buena mazizorra, pero, pensando en Dios y pensando en el pecado, cerdo que eres un cerdo. Ay, si mis tías del pueblo leyeran esto, que pensarían.

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