Sin duda resulta fácil, no difícil.
Siempre ha sido así y nadie lo ha puesto en duda. Divagar delante de la
pantalla mientras tecleas es como comer pipas y ver una mala película de los
sábados por la tarde, de esas de los telefilms. Horribles aquellas y dulce la
labor del amanuense, el que escribe por placer, sin la presión de tener que
publicar nada ni ganar ningún mérito en oposiciones. No es posible
hilvanar un discurso coherente porque es incoherente per se. Que no sé lo que
me digo hace ya años que se comenta por las esquinas de algún barrio cercano al
puerto. Pero esto de ahora no hay quien te lo perdone, luisete. Ahora sí que
sí, la has cagado pero bien. ¿Cómo se te ocurre escribir lo que te dicta tu
conciencia, es decir, yo?. Porque además si lo que escribes no tiene tema ni
estructura ni capítulos ni nada de nada es como escribir por escribir que es
más o menos como divagar sin diván o algo por el estilo que leí no sé dónde y
no sé cuándo. Pero la verdad es que puede llegar a ser terapéutico, es decir,
si lo pensamos, escribir bien o mal no tiene mucha importancia. Lo que siempre
se ha valorado en un escritor es que escriba y punto. Y no hay más, como
decía aquel y no precisamente el de Yo soy aquel, ese amanerado de voz
hercúlea.
Entonces el hecho de escribir no deja de tener ningún
sentido, porque para qué sirve escribir si no es para hacer frases con sentido.
Pues no, amiga Amelia, amigo Leocadio. Yo escribo porque sí y a veces o quizás casi
siempre lo que escribo es una verdadera porquería pero me da igual. Es aquel
melapelismo que tan bien reflejó la filósofa Nieves Soriano, una especie de
dejadez, de tocarte las pelotas mientras escribes sin sentido, un poco imitando
a aquellos locos de la escritura automática, dejándote llevar, dejándome
llevar, dejándoos llevar, en definitiva, escribir por escribir para no morir o
algo así. Una vez comencé una novela de Cela, el censor que se hinchó a decir
tacos y tuve que dejarla en la tercera línea. Más que nada porque no había Dios
que la entendiera y la verdad es que me arrepiento y mucho. Creo que era algo
de la guerra civil, de 1936 o por ahí, ahora no me viene a la memoria pero era
una mierda de mucho cuidado. Pero ¿quién sabe si lo que lee es una obra
maestra?. Pues algún listillo de barra de bar o de barra americana que se gasta
su sueldo en cosas poco decorosas o que recibe su sueldo de personas poco
decentes que escriben para publicar.
La memoria es otro de las grandes catástrofes personales, eso
que sales un día y te preguntan: -oiga, me puede decir usted su número de
matrícula ( del coche se entiende) y tú dices, después de titubear, pues ahora
mismo 6-1-1-2 o 3, JMG y después tienes que admitir que no tienen ni repajolera
idea, que tu memoria es más flaca que una anoréxica en su fase final. Pero
luego piensas, ¿y por qué?. Y sigues y sigues escribiendo para no olvidar
quizás o para olvidarlo todo y no tener ya nada en la memoria...sí, porque
podría pasar, una sociedad que necesitara escribir...o mejor...una sociedad de
escritores. Pensemos en un parnaso en la tierra o algo así, un sitio plagado de
escritores y mejor todavía que esos escritores sean autodidactas y no hayan
leído un libro en su vida, que podría pasar. Entonces, ¿qué ocurriría?. Pues
que tendríamos una muy rica literatura, la más rica y cebada literatura que
podríamos haber imaginado en una pesadilla orwelliana. Ahora leo 1984 y
me viene a la cabeza la palabra distopía, pero Moro habló de la Utopía.
Quizás estamos ya en ella, en una sociedad idílica y mugrienta, como aquella
película o en la mugre y la furia o esa novela de Faulkner o las memorias del
subsuelo del señor Fiodor.
La literatura dentro de la literatura, la locura dentro de la
locura. Imagino un conjunto de locos de atar en una habitación acolchada llenas
de máquinas de escribir y soltando majaderías y pienso en la cabecera de
cualquier periódico impreso o tal vez en su redacción, no se cual, uno ficticio,
un periódico que fuera totalitario, que tuviera derechas e izquierdas y que
todos los días hubiera una guerra civil, una batalla continua por el titular
mayor y por el faldón, por la columna lateral, dándose de ostias y al final lo
que pariría sería lo que todos querían leer, es decir, la gran mentira nacional,
no que todo es una mierda, que eso ya lo sabemos, sino una puta mierda
gloriosa, algo definitivo, sin sentido, como todo, algo paranoico y suburbial,
alguien drogándose o chutándose hormona del crecimiento para aparentar ser más
bajito que el de al lado ¿se imaginan?.
Un tío renacuajo y al lado otro tío más renacuajo, reunión de
batracios en el lodazal glorioso de las viejas glorias estadoespañolistas, esas
recalcitrantes figuras de cera que son de carne y tienen sangre y sistema
circulatorio como dijo Servet y acabó en la hoguera por listo. Porque no saben
decir la verdad acaban fingiendo una mentira oficiosa u oficial, pero al final
la cloaca no da más de si, mi verborrea anormal se va apagando porque no me da
la gana escribir, mis dedos están hechos fosfatina y cada día escribo peor
pero, ¿por qué dejarlo?.¿por las faltas de ortografía o por eso que nos
machacaban en clase de catalán, perdón, de valenciano ( viva la incorrección
política) llamado coherencia?. .Pues a saber usted lo que es. Lo que sí parece
seguro es que con la invención de la máquina de escribir electrónica y su
sucedáneo, el ordenador, el PC que dirían los pijo-progres de salón, se pueden
hacer estas cosas que hago yo ahora. No es que sea nada nuevo, divagar o decir
paridas sin sentido siempre han estado ahí, muchos no han hecho otra cosa y
tienen el premio Nobel, ese galardón que te hace rico pero no buen escritor, en
todo caso te da un chute de moralidad y de seguir siendo buen chico y
políticamente correcto porque este año como eres chino te ha tocado a ti, el
año que viene tocará a un africano o africana, qué más da, lo importante es
hacer política.
Espero que nadie haya llegado hasta aquí porque entonces creeré que
no se escribir, puesto que si supiera escribir todos trataría de hacerme
recapacitar: luisito, déjate de paranoias y ponte a hacer lo que nunca debiste
dejar de hacer, es decir, no hacer nada. Pero no, yo soy obstinado,
escribo y no hago como Torrente Ballester en su Saga-Fuga ni en sus relatos, yo
no dicto a un magnetofón, yo tecleo y reflejo lo que se me va pasando por la
mente, que más de uno dirá que está muy enfermita, aunque eso ya lo sabe mi
psiquiatra,, al que visito de año en año, para no hacerle daño, anda si rima y
todo. ¿Y lo del poeta?. ¿Pues no decía Machado que España debe tener su poeta?.
Pues no tiene nombre señora, vaya poesía, si ni siquiera rima, no tiene ritmo y
es una sarta de paridas sin perdón de Dios, oiga usted.. Dios, otra vez Dios,
que cansado es pensar en que hay algo ahí, superior a todo y a todos que puede
fulminarte como un rayo, y que tentador...hum, ahora que lo pienso, no estaría
mal ser Dios un par de minutos, parar el tráfico y poder hacer lo que más te
guste, comerte un kilo de chocolate con almendras, bostezar en una clase de
historia, rezar porque no exista Dios y cosas así. A lo mejor también follarte
a una buena mazizorra, pero, pensando en Dios y pensando en el pecado, cerdo
que eres un cerdo. Ay, si mis tías del pueblo leyeran esto, que pensarían.
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