Insomnio crónico, insomnio primario, despertar prematuro, mala higiene del sueño, pastillas para dormir, no para soñar. Cuando el insomnio se cronifica y el paciente se convierte en un drogadicto, con una grave adicción a las benzodiacepinas necesita un tratamiento psiquiátrico adecuado. Cuando llegas a una consulta psiquiátrica, el doctor te cambia la medicación, te consuela con la triste metáfora del paciente diabético que tiene que medicarse toda su vida, inyectarse insulina en vena, en este caso inyectarse lormetazepam, lorazepam y otros psicotrópicos. O quizás sea un consuelo propio el creer que fue el médico el que hizo ese paralelismo. Llega un momento de desesperación que conduce irremediablemente a la depresión profunda y entonces llega una nueva medicación para evitarla.
Pero entonces: ¡¡magia!!, ha aparecido un nuevo fármaco milagroso: antidepresivo e inductor de la melatonina, la hormona que regula el ciclo del sueño. Milagro hecho, pero pronta desesperanza porque todo continúa igual.
No sabemos a ciencia cierta si la dificultad para dormir se hereda, si está en los genes. Suelen suceder visiones infantiles del padre transnochador, lector incansable, cinéfilo empedernido hasta altas horas de la madrugada, capaz de dormir las horas necesarias para acudir a su puesto institucional. Quizás esa visión puede crear patrones por comparación y acentuar en el infante el acto de transnochar, inconscientemente. Si a eso añadimos unos padres permisivios que no enseñan al niño a dormir, los ingredientes están dentro de la coctelera. Estamos creando un ser noctámbulo como patrón de conducta,lo que se conoce como un transnochador, un búho. Pero vamos a dejar de criticar a la figura paterna para explicar los errores propios.
Hay personas que han nacido para ser un insomnes, con la pastillita todas las noches. Al menos les queda la esperanza y la gran suerte de no haber llegado a una invalidez, agradezco a las pastillas, benditas pastillas, el tener una lucidez diurna suficientemente amplia como para poder acudir al trabajo, ayudado a primera hora por un café corto, droga sobre droga.
Pero, ¿es que no somos todos acaso unos drogadictos?. ¿No tomamos drogas, sustancias conservantes, antibióticos, fertilizantes y todo tipo de productos en todo aquello que comemos?. El consuelo del tonto seguramente.
Pero, ¿es que no somos todos acaso unos drogadictos?. ¿No tomamos drogas, sustancias conservantes, antibióticos, fertilizantes y todo tipo de productos en todo aquello que comemos?. El consuelo del tonto seguramente.
Si, yo he experimentado con drogas, lo puedo decir claro y alto, pero con drogas recetadas por un titulado universitario, llamado doctor. Mi imposibilidad para dejarlas me convierte en paciente crónico, uno más, dentro de este mundo de crónicos y enfermos mentales que somos todos los habitantes del mundo desarrollado.
La higiene del sueño quizás sea mi lado más sucio. Yo que siempre he cuidado al máximo la higiene corporal, resulta que soy un guarro con el sueño. No tengo una buena higiene mental. Una vez, un insigne médico me dijo que sólo los criminales o los ladrones tenían problemas con el sueño. De momento no he llegado a ese estado, no lo descarto si siguen bajando nuestro sueldo.
¿En qué consiste esa higiene?, pues en ser un buen chico, y volver a ser un niño, tener una madre que te diga: !!a la cama¡¡. Y que te duermas como un lirón a unas horas determinadas, que desconectes.
¿En qué consiste esa higiene?, pues en ser un buen chico, y volver a ser un niño, tener una madre que te diga: !!a la cama¡¡. Y que te duermas como un lirón a unas horas determinadas, que desconectes.
Desconectar, mi gran problema. Una vez otro médico ínclito me dijo que mi problema era la desconexión. No soy capaz de dejar la mente descansar y no soy capaz de hacer "click", como apretar un botón, y apagar la luz. Mi luz sigue encendida si no es apagada por alguien ya que yo no soy capaz. Ese mismo científico me recetó una medicación que me proporcionaba 8 horas seguidas de sueño. Y cuando un drogadicto encuentra una tabla de salvación se aferra a ella.
Quizás debería de intentar y reintentar hasta el momento que duerma para siempre y recupere todo el sueño perdido ser más limpio en lo que se refiere al sueño, melatonina incluída, y pueda deshacerme de esa adicción. Pero lo peor que me puede pasar, como bien me comentó un ilustre doctor, es caer en el desánimo, angustia, ansiedad. Me contaba que siempre sería mejor vivir, disfrutar de la vida, y sobre todo, dormir de forma artificial que no dormir absolutamente nada. Es peor pasar una noche en vela que dormir unas horas de manera artificial o con ayuda de algún tipo.
Quizás debería de intentar y reintentar hasta el momento que duerma para siempre y recupere todo el sueño perdido ser más limpio en lo que se refiere al sueño, melatonina incluída, y pueda deshacerme de esa adicción. Pero lo peor que me puede pasar, como bien me comentó un ilustre doctor, es caer en el desánimo, angustia, ansiedad. Me contaba que siempre sería mejor vivir, disfrutar de la vida, y sobre todo, dormir de forma artificial que no dormir absolutamente nada. Es peor pasar una noche en vela que dormir unas horas de manera artificial o con ayuda de algún tipo.
No me pienso derrumbar, agradezco el poder dormir esas X horas que me mantienen lúcido por el día. Que me mantienen vivo hasta el último estertor. Quizás algún día pueda dormir sin medicación, sin drogarme, como me aseguró una eminente psicoterapeuta, que tantos éxitos alcanzó en mi peor etapa de ansiedad, 63 kilos testigos de ella, que me ayudó a volver a comer, a aprender a comer. Ella me aseguró en una ocasión que llegaría un día en el que también aprendería de nuevo a dormir, que se acabaría esa pesadilla que dura ya varios lustros.
Y sin embargo encuentro algo irresistiblemente adictivo en no dormir, la noche me atrapa y me envuelve, necesito recuperar después las horas que he perdido en mis disquisiciones quijotescas. La locura acecha pero, ¿quíen no está loco?.
Y sin embargo encuentro algo irresistiblemente adictivo en no dormir, la noche me atrapa y me envuelve, necesito recuperar después las horas que he perdido en mis disquisiciones quijotescas. La locura acecha pero, ¿quíen no está loco?.

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