viernes, 28 de diciembre de 2012

Alicante: genocidio patrimonial

 Acabo de enterarme de la demolición a traición del último de los tinglados decimonónicos de la estación de Madrid. En pleno celebrado meses atrás el equipo de gobierno del ayuntamiento de Alicante aseguró, juró y perjuró que ese edificio sería salvo de la piqueta del AVE. Ilusos los que creímos una más de sus mentiras. Una ciudad que no respeta su patrimonio arquitectónico, por muy reciente que este sea, es una ciudad que no merece mi respeto. Por encima de todo, mi desprecio a los políticos, esa señora imputada por delincuente que se encuentra en el sillón de la alcaldía, la más votada en la historia democrática de la  ciudad, esa señora gallega de origen que ha demostrado una vez más que no quiere a su ciudad, que no quiere a su pueblo, ese pueblo que le ha dado todo, hasta llegar a lo más alto a lo que podía aspirar una socióloga que no ha ejercido nunca más allá de las faldas y siglas de un partido político. 
    El responsable de la demolición de la histórica edificación es ADIF. Son así de cobardes, así de mentirosos, necesitan unas siglas donde esconder su trapacería e incompetencia. Detrás de esas siglas ferroviarias se esconde un negocio ruinososo para todos los alicantinos y para el resto de españoles. El AVE como excusa para derruir lo poco de valor que quedaba aquí. Estamos ante la estación ferroviaria más antigua de España. Pero eso les da igual, todo les da igual. Dentro de unos meses llegará a la ciudad un tren-bala que enlazará la ciudad con Madrid en apenas dos horas y media. Para ello ha hecho falta una inversión brutal que jamás se recuperará. Un tren para ricos, para ejecutivos agresivos, no para la gente. 
   El proyecto de la estación hemos de concluir que terminará con su completa demolición y la pérdida para los alicantinos de un emblema histórico, de mediados del siglo XIX. Algo que en otras ciudades sería imposible ( imaginemos, por ejemplo, Valencia, con su majestuosa estación modernista) será posible en esta ciudad que nunca se ha respetado a sí misma, donde se han concedido licencias de obra para hacer edificios extravagantes en pleno casco antiguo, que por otro lado tampoco se conserva por las autoridades públicas. Ahí tenemos el palacio Marbeuf, medio derruído, palacetes tras San Nicolás en total abandono y aberraciones por venir en la histórica calle Labradores, con la excusa de ampliar un centro cultural. Vergüenza de sentirme alicantino, vergüenza de Alicante y vergüenza de Castedo y compañía.


referencias a consultar



Imagen del blog Alicante 1850.

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