viernes, 31 de enero de 2014

Ruptura IV

 Triste y desangelada tarde de libretas, de esperanzas frustradas, de deseducación.
 El profesor corrige apático aberraciones que supuran como la pus mugrienta,
 pierde su tiempo, irrecuperable, volátil, deforme, un tiempo de mugre y pesadez.
 Ellos redactan ambiciones perturbadoras, creadas en su intelecto por otros, por
los sádicos pensadores de la irresponsabilidad, de la vergüenza nacional.


 Triste y desangelada tarde de libretas, de rupturas sinópticas y pérdidas neuronales
  irreparables, de cortos entendimientos, cómplices de la dictadura de las masas.
Lucen resplandecientes con vivos colores, manchas deformes y pavorosas de tinta,
escurridiza, mediocridad ganada a plazos, como adicción al crack de la vergüenza.

 Triste y desangelada tarde de libretas, después del sueño interrumpido, vaciado de
toda ilusión de triunfo, adelantándose al viciado final, a la repugnante ira de una
sociedad impía, insensible, sin tregua,  desarbolando esperanzas de juventud
vacía y jovial, ignorante de su expatriado porvenir, el único ya posible.

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