| Primaticcio: Rapto de Helena |
En un mundo desconocido por olvidado ya se emancipó, ya es un ser completo, con su ciudadanía por alcanzar pero, en cualquier caso, no idiota, sino sabio. Porque lo sabe ya todo: todo su entorno, todo su líquido amniótico, toda su pequeña celda circular y amorfa, en la que puede desarrollar la entelequia de un espléndido futuro en el exterior, por el que luchará para llegar a él, a su pronta liberación. Ser total y absoluto, ha completado sus órganos, su desarrollo físico y mental, realiza ejercicios de mantenimiento en la bolsa llena de agua que traga y respira, cual pececillo inquieto, filosofando ya:¿en dónde estoy?.¿Hay algo más allá, ahí dónde se ve la tenue luz y se escucha el sonido extraño?.
Pero, ¿cómo?. ¡¡No es uno, sino que son dos!!. Explosión de alegría, ¡Alborozo y júbilo!. Por algún extraño sortilegio, por una maravilla de la natura, quizás por antecedentes genéticos dignos de ser investigados por algún Poirot o Holmes, han crecido dos mónadas, dos seres quizás idénticos todavía. Son dos humanos conscientes de su desconocimiento porque todavía no saben apenas nada, incluso que no están solos ahí dentro. Son Dante y Fernando, sus seudónimos paternos, pero, en realidad no saben todavía que serán llamados como Francisco y Alejandro; como Miguel y Rafael. El primero que deje de respirar líquido será Fran, en honor a mi querida abuelita paquita, a la que tuve la desgracia de conocer muy pronto, demasiado inmaduro para haber disfrutado de su presencia, pero que tanto me quería y también evocando a mi mejor y apreciado tío Paco, hijo de mi abuela. Pero, además, el nombre Francisco me trae siempre a la memoria mi nunca oculta admiración por la gran patria Francesa. Admirando la Francia entera, a la que siempre me hubiera gustado haber pertenecido también me llega al entendimiento aquel joven Giovanni Bernardone, aquel rico que lo dejó todo y a todos por llevar una vida que quiso que fuera de pobreza , por ayudar a los desposeídos en un mundo de desposeídos, ocupándose de enfermos y necesitados. Ese Francisco ( pequeño francés o francesito) italiano nacido en una aldea de Asís que, por su faceta humana y pecadora, que no religiosa, es admiración de toda la humanidad.
El segundo que contacte con el aire, más pequeñito con seguridad, tranquilo y sosegado, quizás mordaz y sagaz acaso, será Alejandro. Como aquel Paris de Troya, abandonado a vivir una vida de cabrero siendo el más bello y poderoso príncipe, el que decidió la disputa, el que amó a Elena, el que venció a Aquiles, el que murió defendiendo su honor y el de los suyos. También fue aquel hombre grande, casi un Dios, que llegó a dominar el mundo a los 33 años. Ese Alejandro, esos alejandros míticos e históricos, esa valentía, esa lucha por la superación es la que tendrá Alex. Y ya puestos, ¿Por qué no un segundo nombre?. Miguel y Rafael siempre serán esos artistas renacentistas, esos creadores de lo sublime. El humanismo de unos seres todavía non-natos, su pericia, su búsqueda de la sabiduría, su lucha y esfuerzo, su superación, como aquellas bóvedas de la Sixtina, como aquel fresco de los clásicos, en la signatura, con Aristóteles y Platón, junto a los sabios de la antigüedad que nadie ha logrado superar ni superará jamás. Ni más ni menos, carne de mi carne, mi yo y mi ego, o mi alter-ego: Francisco y Alejandro, Alejandro y Francisco.
Gandía, 3 de Enero de 2014
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