sábado, 25 de enero de 2014

Ruptura (II)



León dormido,inasumible, que quedas al albur de unas rejas oxidadas
desarías ser libre, porque tu lugar era otro, era el salvaje Seregueti.
Allí dominabas y fecundabas, eras un ser violento y dulce,
atrapabas antílopes indefensos, eras el rey de reyes.

Pero un día unos seres viles, unos animales detestables te dispararon,
durmiendo te secuestraron, te arrebataron tu libertad, tu dignidad, tu vida.
Nunca más volviste a ver a tus crias, a tus compañeras. 
De pronto estabas en un lugar circular, lleno de animales que aplaudían

No eran monos, esos que veías flotar por las alturas, eran otros,
gorilas con conciencia que la dejaban aparcada en algún
oscuro lugar para dormir, para vivir sin remordimientos. 
Viajando, moviéndote y comiendo carne matada por otros

Mortecino y triste, te mantenías en tu prisión, en tu ceguera,
enfermabas, escupías humo negro de los motores de gasoil,
recibías con dignidad los duros latigazos del destino, escuchabas
ruidos desencajados que emitían a diario, que dislocaban las facciones

Pero tu final no estaba escrito, fiero felino, mancha marrón del destino
Un día escapaste de tu prisión y todos acudieron a perseguir al fugitivo
Pues cuando alguien escapa de su cárcel todos se apresuran en atraparlo, 
como un pequeño jiguero que sale a la libertad, tu habías sido libre.

La ruptura infinita de las convenciones, tu libertad, era dolorosa para
esos gorilas sin pelo, rencorosos, perseguidores, arrogantes.
Habías huído y te ocultabas, sabedor de tu cruel destino, de tu muerte
anunciada aquella mañana soleada en que un dardo venenoso envenenó tu existencia.


*imagen: www.universoteens.com

No hay comentarios:

Publicar un comentario