miércoles, 28 de noviembre de 2012

Menocchio

"Cada uno hace su oficio, unos aran, otros vendimian, y yo hago el oficio de blasfemar". Estas son palabras de Domenicco Scandella, conocido como Menocchio, un molinero italiano del siglo XVI que fue procesado por la inquisición y quemado vivo.  Su recuerdo se hace presente en esas palabras que aparecen en la obra de Carlo Ginzburg "El queso y los gusanos". Fue esta una lectura obligatoria en la facultad pero posiblemente una de las que siempre recordaré. Me impresionó la serenidad con la que este sencillo personaje se atrevía a teologar ( no se si existe este concepto) con la inquisición, cara a cara, con unos argumentos muy razonados y como la intolerancia acaba triunfando, como en aquella película de Griffith. 
  Blasfemar para sobrevivir. Es una idea que me ronda ultimamente. ¿Por qué no blasfemar contra los intolerantes si ellos utilizan lo soez como medio de expresión?.

martes, 27 de noviembre de 2012

La justicia y la injusticia

"Allá donde reina la justicia, la violencia se torna innecesaria".  Desconozco el autor de esta frase, acaso la escuché en alguna película, documental o conversación escuchada a escondidas, oída en una frutería o en el mercado central. Pero creo que es digna de análisis, de un análisis más amplio de lo que la frase encierra en si misma. Lo que nos viene a decir es que en una sociedad marcada por la desigualdad social y la injusticia está justificada la violencia contra el poder establecido o contra los sectores sociales dominantes. Estas situaciones se suelen dar en sociedades que se definen como aristocráticas ( gobierno de los mejores), autocráticas ( gobierno de una solo persona) o plutocráticasa ( gobierno de los ricos), en definitiva, serían estados autoritarios o totalitarios ( sabiendo que dichos conceptos no son equivalentes). 
    Sin embargo también observamos que las situaciones de desigualdad social e injusticias se dan con frecuencia en sociedades democráticas o pseudodemocráticas ( como en el caso Español). Entonces nos topamos con un grave problema. ¿Está justificada la violencia en una socidad democrática donde, en principio, se garantizan los derechos fundamentales y todos los ciudadanos son iguales ante la ley?. Podemos observar que, dentro de un sistema democrático, en muchas ocasiones, no se garantizan esos derechos fundamentales ni la igualdad ante la ley es tal. Surge de nuevo el dilema: ¿utilizamos la violencia contra el gobierno de ese estado, contra sus instituciones?. 
   En este caso si estaría justificada la violencia. Pero una violencia dialéctica, una lucha de clases simbólica, acciones como el abstencionismo masivo, el derecho de manifestación, la huelga en el sentido más amplio. No la violencia física que no conduce más que a la legítima represión de la fuerza de estado-nación, único ente legitimado para ejercer la violencia. Por tanto sería necesario un auténtico diluvio de ideas, de razones cargadas de peso que puedan, por si mismas, derribar el muro de la injusticia.
   
  

lunes, 26 de noviembre de 2012

Pesadilla 1: La Catedral.



   En el viejo AX de mi padre, todavía útil a pesar del accidente que me acercó a la muerte por primera vez, me dirijo a un lugar indeterminado de callejuelas intrincadas. Surgen enormes dificultades para atravesar algunos de estos callejones. La noche es cerrada y la luz verdaderamente tenue. Finalmente me introduzco en la catedral. A pesar de la oscuridad se perciben ciertas ráfagas luminiscentes que me advierten de que estoy en un lugar abandonado. La iglesia está parcialmente destruida, solo restan algunos fragmentos marmóreos en el suelo, estoy a punto de tropezar. Las bóvedas y las nervaduras dejan ver el cielo encendidamente brumoso. Todo está prácticamente arruinado. De repente noto una sensación extraña, quasi diabólica. Hay alguien, no estoy solo. Corro desesperadamente en busca de un rincón en el que ocultarme, o acaso una salida. Adivino una sombra detrás, pisándome los talones. La catedral es inmensa, es más grande que cualquier otra  catedral que el ser humano hubiese podido jamás levantar. Las naves no tienen fin, se alargan hasta el infinito y no aparece por ningún lado la girola. El agotamiento comienza a hacer mella en la velocidad. El corazón late a gran velocidad, está a punto de estallar, noto los latidos en el cráneo, corro con la boca abierta, tratando de ganar un ápice de oxígeno que me permita continuar mi huida. Sin embargo una debilidad extrema se apodera de mi ser. Debo parar extenuado y descubro, tras un pilar al ser monstruoso que trataba de darme caza.Decido no hacer nada, el terror paraliza cualquier músculo del cuerpo.


   Sin saber muy bien como me he trasladado a la Edad Media. Ya está amaneciendo y la catedral no está en ruínas, sino que está en contrucción. El ábside no aparece, sólo se ven pequeños arbustos, como si la iglesia estuviese abierta de par en par a la naturaleza. La sensación es de desasosiego. El ser opresor ha desaparecido. Una puerta pequeña chirría, aparece la figura de un monje y, tras ella, una mujer. Parece que es una campesina, por lo desarrapada que se encuentra. Intento ocultarme tras unos andamios, pero soy consciente de que todos saben que estoy allí, es como si hubiese entrado en un bucle espacio-temporal y estuviese atrapado. ¿Qué puedo hacer?. Necesito encontrar la salida, algún rincón que me conduzca de vuelta a 1999. Pero el ambiente está muy enrarecido. Se me acerca lo que parece ser una mujer muy oronda. Brutalmente gorda y fofa, pero descubro que se trata de un hombre. Esta persona se insinúa, parece que quiere algún tipo de contacto homosexual. Le aseguro el trato si me conduce a la salida del lugar. 
   El momento ha pasado, estoy en una estancia sucia, llena de insectos de gran tamaño. La sensación de repugnancia va en aumento. Estoy solo, tumbado en el suelo, empiezo a delirar, ¡¡no es posible¡¡. Definitivamente, debo estar delirando....

Entrando en el pasillo

    Hora de guardia o mejor dicho, de guardería. Adolescentes que salen y entran de sus clases, como autómatas, en una pasarela humana inquietante.Un enano vestido de rojo, gritón, estridente y ambiguo. Otro gigante de azul, corretea, como si estuviésemos en un psiquiátrico repleto de jóvenes. Es una hora aparentemente inícua, sosiego y tranquilidad aparentes, modorra acuciante que no se marcha con la dosis de cafeína previa. De repente aparece alguien nuevo, las puertas se abren y se cierran como en una pesadilla. Entran y salen figuras espectrales, desalmadas, carentes de alma. Se aprecia esta cualidad, son individuos abúlicos y apáticos que discurren su vida académica, se dejan llevar, sin que  nadie ni nada haga algo por remediar el fracaso seguro, la depresión futura. Así transcurre la hora hasta que llega el inevitable final. Por megafonía suena la llamada constante a profesores y alumnos. Da la sensación de estar en una gran superficie comercial pero no hay nada para comprar, no hay expositores con mercancías venidas de los cuatro confines del planeta. Sólo hay soledad, amargura y sinsabores para los que dejamos un poquito de nuestra vida en este edificio frío, sobrio y espantosamente feo. Una profesora de alemán entra al pasillo y busca desesperadamente a su pupila, que ha desaparecido. De repente, aparece tras una columna y la angustia se mitiga. La hora está a punto de terminar, pronto entraran en el pasillo centenares de seres cargando a sus espaldas pesados bultos de libertad, de futuro que jamás sabrán aprovechar. Frenopático lleno de soñadores. Sueños cargados de sinrazón. De repente sale de mi boca un: chss... hay un grupo molestando.  Suena la sirena, una sierena que parece anunciar la hecatombe. Cierro el ordenador. La vida sigue.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Ric

 Pedante, petulante, engreído, hipócrita, engañabobos, pijo, rastrero, lameculos, estafador ideológico, desalmado, vulgar, cretino, sinvergüenza, carroñero. Días de radio, el (casi) único medio de información. Disfrute y desastre, viaje diario a los infiernos laborales, hora de veneno inyectado en vena por las carreteras y rotondas locales. Palabras excretadas por semejante individuo, espejo brutal de los desmanes de la casta. Rey de una especie digna de ser extirpada, cual tumor maligno, del cuerpo decrépito de nuestra nación. Salvajemente zafio, incapaz de reconocer la realidad o mejor dicho, capaz de manipular las ensoñaciones de la demencia corrupta de la indecencia.  Trajeado individuo, gomina al viento. Repugnancia y arcadas. Final.

Divagando sin diván

   Reflexión, dícese de la  acción  y efecto de reflexionar. Pero también se puede entender como la acción y efecto de reflejar o reflejarse. Por tanto lo que hacemos es reflejar nuestra alma cuando pensamos. Entiéndase por alma el concepto ilustrado de pensamiento, personalidad o forma de ser. Reflexión curva, utilizando un espejo deformante, pensamiento circular, alma confusa. No existe la inmortalidad del alma. Es una auténtica tontería si lo pensamos. ¿Por qué debería de ser infinita la existencia del alma?. Entonces podríamos hablar de un Demiurgo torturador, un psicópata celestial o un Ser Supremo sádico. Menuda tortura para el alma que el alma siga existiendo después de la muerte. Solo somos energía y por eso nadie nos crea ni nos destruye, solo nos transforman y así nos transformamos a nosotros mismos.

     Escuchando la radio, ese aparato mágico e intrigante que habla sin tener cerebro, escucho que la neurociencia ha descubierto que el cerebro cambia de forma con el aprendizaje y las experiencias. Cambia físicamente de forma, aparecen unos surcos, como en los discos de vinilo, que de manera química transforman la fisonomía de las neuronas. Y esto ocurre durante toda la vida, incluso en el momento previo a la muerte. Se confirma por tanto que la mente es cambiante y que el aprendizaje se produce diariamente, durante toda la trayectoria vital del ser humano. La reflexión y la flexión es contínua y deja rastro en la inteligencia. 

    Cuando vemos un cuadro cambiamos, cuando vemos una película cambiamos, cuando conocemos y  dialogamos con una persona, ya estamos cambiando, se está modificando el cerebro. Estamos mudando, cual crisálida, y convirtiéndonos en otras personas, en otros seres. Nunca podremos conocer a alguien, siempre seremos extraños, seremos amigos de extraños, de individuos que no conocemos y en cada encuentro estaremos ante otro persona. Es algo auténticamente excitante y con unas implicaciones revolucionarias.

jueves, 22 de noviembre de 2012

La desvergüenza de los sinvergüenzas

   Estos días se publica en diversas medios de comunicación las conversaciones de la alcaldesa de Alicante con el promotor inmobiliario y dueño del Hércules C.F. Enrique Ortiz. Las frases utilizadas por ambos interlocutores sonrojan a la ciudadanía. Una ciudadanía que está viendo como estos mismos políticos, claro ejemplo de casta privilegiada que vive al margen del resto de mortales, han conducido a la Comunidad Valenciana a la práctica quiebra financiera. En estos momentos empezamos a conocer que el Consell debe mucho dinero a diversas organizaciones sociales y a las farmacias que siguen protagonizando un cierre patronal. Pero tienen una deuda aun mayor, una deuda que tardará seguramente generaciones saldar. La deuda con el conjunto de la sociedad por el desmantelamiento de la educación y sanidad públicas.
    Volvemos a ver impávidos que el conseller Vela va a aplicar un recorte de 200 millones de euros de manera inmediata. Por supuesto el recorte no afecta a los coches oficiales y cargos de confianza. Si que afecta, por el contrario, a la sanidad y la educación. Y esto no es una opinión. Tenemos que asistir al derrumbe de una administración mal gestionada, terriblemente mal gestionada por los mismos políticos que llevan más de 15 años en el poder. Tenemos que asistir a como muchos profesionales de la cultura y la educación se quedan en paro, sin esperanza de futuro, por esa mala gestión. Personas que tienen que pagar sus hipotecas y hacer frente al gasto familiar y que no van a trabajar a consecuencia de los recortes. 
     Asistimos incrédulos al espectáculo de que el propio gobierno valenciano deje de pagar las facturas hasta el próximo año. Que tomen esta decisión para disimular su ineptitud para cumplir con el déficit al que se comprometieron. Todas las facturas al cajón hasta que acabe diciembre. Que no se nos vea más el plumero del incumplimiento. Y la población se pregunta: ¿Hasta cuando?. Hasta cuando en manos de una clase política enquistada en este país. Se avecinan tiempos duros.

Fría tarde de libretas

   Corregir libretas, impunidad del alumno, obscenidad de mostrar lo vulgar y lo brillante destilado en diminutas gotas. Tarea ingrata del profesor en una tarde otoñal. El hogar como prolongación del liceo, infinita labor oscura, vil, pero necesaria. La luz se oculta lentamente por la ventana pero las deslabazadas e inconexas letras golpean fuertemente en la cabeza, espantan. Cálida voz de Julia Otero suena desde la página web. La tarde se hace más agradable, menos crispante. La noche se acerca y el trabajo se acaba. La vida sigue.

miércoles, 21 de noviembre de 2012

En la sala de profesores

    Disfrutando de un breve y fugaz descanso entre clase y clase, me encuentro en la sala de profesores, triste y fría estancia, carente de alma, se oye un ruido silencioso, incapaz de atraer la atención del escritor.  Veo a algún compañero salir y entrar inquieta y velozmente por la puerta que da a la galería que conduce al aulario general. Parece angustiado, como deseando que un sufrimiento agobiante cese de inmediato de su ser. Todos desearíamos que ese sufrimiento se transmutara en placer, en satisfacción bien recibida por quien trabaja y moldea la inteligencia del futuro próximo,  los educandos.

martes, 20 de noviembre de 2012

Burocracia

    Recordando a Larra con su "vuelva usted mañana" he sentido en mis propias carnes cuanta verdad había en ese opúsculo. La realidad supera a la ficción casi siempre. Desde luego hay ventanillas que deberían de estar clausuradas "in aeternum" y no porque sean innecesarias, sino por ser inútiles, carentes de todo sentido de la realidad, absurdas. Porque la absurdez es esa cualidad inherente al ser humano que describe muy bien la falta de sentido de muchos actos y situaciones. Ciertamente la burocracia es uno de los males más graves que afectan al género humano.