miércoles, 28 de noviembre de 2012

Menocchio

"Cada uno hace su oficio, unos aran, otros vendimian, y yo hago el oficio de blasfemar". Estas son palabras de Domenicco Scandella, conocido como Menocchio, un molinero italiano del siglo XVI que fue procesado por la inquisición y quemado vivo.  Su recuerdo se hace presente en esas palabras que aparecen en la obra de Carlo Ginzburg "El queso y los gusanos". Fue esta una lectura obligatoria en la facultad pero posiblemente una de las que siempre recordaré. Me impresionó la serenidad con la que este sencillo personaje se atrevía a teologar ( no se si existe este concepto) con la inquisición, cara a cara, con unos argumentos muy razonados y como la intolerancia acaba triunfando, como en aquella película de Griffith. 
  Blasfemar para sobrevivir. Es una idea que me ronda ultimamente. ¿Por qué no blasfemar contra los intolerantes si ellos utilizan lo soez como medio de expresión?.

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