miércoles, 22 de abril de 2020

Ignominia


Y los peores sentimientos emergieron cual destructor iceberg. Mientras millones se veían engullidos por un miedo insoportable, ante un borrascoso futuro, ante la concreta  posibilidad de tener que mendigar por los contenedores de basura, como antaño lo habían tenido que hacer sus antepasados, miles de honrados ciudadanos de dudosa moralidad, muchos de misa diaria, envueltos en las enseñas de todos, despreciaban la necesidad imperiosa de no dejar morir de hambre a aquel desdichado pueblo.

 Desde sus mezquinos púlpitos preferían azuzar las contradicciones inherentes a una situación insoportable. Se mofaban de estos, los más necesitados, como en el pasado se habían burlado impunemente de otros.   

Las contradicciones se exacerbaron mientras las libertades eran, de nuevo, puestas en entredicho. Fue entonces cuando los vendedores de humo, los que despreciaban el conocimiento basado en evidencias, agitaron aun más a una población que empezaba de nuevo a señalar al diferente , a etiquetar al disidente, aquel que hundido en un pozo oscuro de ansiedad, no aparecía cada día a la hora acordada. 

Sí, aquella sociedad enfrentada, dislocada y anhelosa de agarrarse a alguna certidumbre. Y millones cayeron en la trampa. Despreciaron la veracidad para abrazar aquella ignominiosa y abyecta falsedad. De nuevo no fue posible la concordia y el odio volvió a infiltrarse en las descorazonadas almas de los más desdichados culpando de nuevo al diferente e inevitablemente a los que siempre habían luchado por sus intereses. 


Imagen:page 76 of "Diccionario enciclopédico hispano-americano de literatura, siencias y artes. Edición profusamente ilustrada con miles de pequeños grabados intercalados en el texto y tirados aparte

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