lunes, 13 de octubre de 2014
Carmen
Carmen.
Das y diste vida con tu entrega infinita,
con tu tenaz capacidad de sacrificio.
¿Quien más puede darte lecciones, Carmen?. ¿Quién?.
¿Quién puede osar levantar la mirada soberbia ante tu rostro?
Tu rostro del dolor, demacrado, ahora deslubrante, triunfante.
¿Acaso no fuiste tú la que sacrificaste tu vida
para entregar dos nuevas y esperanzadoras almas, Carmen?.
Pero la temible parca hubo de esperar
y tu lucha titánica contra la negra adversidad
ha tenido ya su luminosa recompensa.
Cuidas ahora de dos almas gemelas diferentes
pero iguales, porque llevan tu sangre, Carmen.
Llevan tu sangre de alegría, esperanza y superación.
Nadie te puede ya discutir nada, Carmen.
Tu eres el mundo, tu eres la entrega, tu eres la vida.
¡¡Diste, das y darás vida!!.
Carmen.
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