viernes, 12 de abril de 2013

Stingo

   Stingo, sensible Stingo. Crees en ti y te lanzas a la lucha de ser un grande, un Faulkner o un escritor maldito. Que nadie te lea jamás, ese sería tu gran triunfo. O que te lean amas de casas, fontaneros en el baño, cual Estefanía o Tellado. Lo importante es ser tu mismo, es liberarte de esa pesada américa rural, de esa España profunda, de ese Puerto Hurraco de las incomprensiones. Y llegar a la gran ciudad, llegar a Nueva York o a Madrid, porque ya se sabe que "de Madrid al cielo" o quizás al infierno de las irrelevancias. No llegarás nunca a ser un Vargas Llosa, ni siquiera un Pérez Reverte. Pero quizás algún día te publiquen en la farola o en un diario sin importancia, o en un blog que nadie lee. Finalmente, llegar a ser escritor.

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