miércoles, 10 de febrero de 2016

El dolor

   Dolor lacerante, depresión, ansiedad. Ese dolor continuo y sordo, cortante, incapacitante. Lo que más rabia da es que imposibilita pensar con claridad. Y esa sensación de que por tratarse de una neuropatía rara, es intratable y tiene uno que acostumbrase a que sea crónico el maldito dolor, como crónico era el mal que fue extirpado hace unas semanas en aquel matadero.

   Sustituir una enfermedad crónica por un dolor igualmente crónico crea en el ser humano una impotencia imposible de describir. Que si en Nantes o en Aix-en-Provence podría haber algún tipo de tratamiento...y si no....la droga, la analgesia. Después escuchas que en Valencia o Gandía podría haber algún tipo de solución para este mal impúdico. Pero pasan los días y las semanas de baja, sin vislumbrar una luz al final del túnel, sin vislumbrar la sanación. Uno llega a desesperarse tanto que se  plantea recurrir a medicinas alternativas, incluyendo en este conjunto el último de los recursos: la magia...tan desesperado he llegado a estar. 

  Que si era una operación rutinaria, sencilla, que tras una semana pasándolo mal, todo volvía a la normalidad: mucho más, todo volvía a ser como fue hace años, la anormalidad de un dolor innecesario pero lo suficientemente vergonzoso como para ser tratado de raíz. Todo había acabado. Y después llega la decepción y la depresión, la falta de ilusión por todo: por lo que más te gusta, hasta por la familia, a la que uno descuida hasta límites inaceptables salvo para aquellos seres que se han  encerrado tanto en sí mismos que carecen de vida más allá de las yemas de sus dedos, de sus globos  oculares, cuando uno se encierra en la burbuja del dolor, más allá de utilizar analgésicos milagrosos que podrían haber recuperado antes la enfermedad. Pero yo me pregunto ¿Se puede uno recuperar de una enfermedad si no es uno mismo, si ha mutado, repletos sus vasos sanguíneos de drogas de última generación extraídas de parajes remotos?. 

  ¿Es la misma persona, alguien que no siente el dolor que le es propio?. ¿Puede alguien soportar la vida si su vida depende de abandonar unas sustancias nocivas para su propia vida?. No, he de volver a vivir mi vida, he de hacer lo que haga falta. Las pruebas de neurología no son negativas por ahora, vamos cerrando el círculo y todo se enreda en el punto inicial, en la molestia que maltrató una existencia mortecina años ha. Hay que ser valiente y si el quirófano resulta el amigo con el que uno se ha de encontrar en más de una ocasión, habrá que pertrecharse con la fuerza necesaria para afrontar el reto, este nuevo reto que extirpe de una vez por todas el maldito, odioso, terrible y vengativo dolor.

2 comentarios:

  1. No conozco bien tu dolencia, y, la verdad, siento enterarme de que no te encuentras bien de esta forma, pero sea cual sea tu mal, deseo de corazón que te recuperes muy pronto. Toda la fuerza y los ánimos desde aquí para que lo sobrelleves lo mejor posible. ¡Que te mejores!

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  2. Gracias, es un dolor crónico fruto de una operación en noviembre. Veremos la evolución y si puedo conllevar esa cronicidad. Saludos.

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