domingo, 6 de enero de 2013

El futuro no existe, pero acaso lo podemos intuir

 El futuro es un ente espacio-temporal del que podemos hablar, que podemos intuir levemente o gravemente, según nuestro nivel de conocimientos del pasado, ya que el futuro, que no existe como entidad real, tangible, se puede aprehender si conocemos lo que ha sucedido en un lugar determinado, que nos puede atañer o no. 

   Por tanto, no existiendo, es decir, no siendo una situación que haya sucedido todavía, puede llegar a ocurrir. Entonces decimos que el futuro puede llegar a existir. No es nada y lo es todo. 
    Es ciertamente un enigma escuchar a individuos que creen que pueden saber con exactitud lo que va a pasar a un país, a una región, una pequeña comunidad e incluso a una persona. Y es enigmático porque "el futuro" no existe todavía y desde que aceptamos la revolución científica, Newton y que lo importante es aquello que se ve, la naturaleza, lo visible, la razón frente a la superstición, nos cuesta un gran trabajo, al menos a las personas razonables, que utilizamos la razón, aceptar como quien no quiere la cosa que esto pueda ser cierto.
   Pero cada noche, desde que se han puesto de moda los gabinetes de futurólogos en televisión, los insomnes nos asomamos, acaso por un cierto afán de marujeo, a algunas de estas mesas camilla donde las personas, ávidas de saber lo que les va a pasar la mañana siguiente, es decir, de saber lo que ya saben en muchos casos. Y lo que observamos ( baste decir que seguimos aplicando el método científico) nos resulta muy llamativo. Hay un tipo con melenas largas, moreno, cejijunto que se pasa un buen rato quemando incienso y diciendo números completos de la lotería a los incautos telefonistas noctámbulos. Otro es capaz de quitar el mal de ojo colocando unas tijeras abiertas sobre un cuenco con agua y sal, se hace llamar "maestro" ( desconozco si enseña algo instructivo). 
    También los hay que echan las cartas y, llamativamente, apenas si las miran para hacer un retrato quasi psicológico de la persona que llama. Muchos de estos hacen tales preguntas que llevan implícitas unas respuestas que luego se vanaglorian de haber descubierto. ¡¡¡Oh, magos, queridos magos, los magos de oriente quizás, que llevaron al Niño-Dios incienso, oro y mirra!!!. 
    La estrella que vieron estos magos de hace 2000 años era el cometa Halley. Ellos no lo sabían pero la ciencia lo ha descubierto. Finalmente podemos afirmar que el conociemiento científico es capaz de saber si el futuro predicho por los magos era verdadero y de que tipo de conocimiento se trataba. Es, por tanto, proactivo y predictivo. Con la ciencia podemos saber el futuro. Por tanto apliquemos la razón, y una cosa poco común que se llama "sentido común" y sabremos, o al menos, podremos intuir aquello que puede pasar.

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