sábado, 31 de marzo de 2018

4 años

   Ya han pasado 4 años de aquel día internacional de la felicidad que casi se torna en tragedia, solo evitada por el valor y coraje materno, siempre luchador y tenaz. Habéis crecido sanos y fuertes, con biberón, fuísteis gordísimas criaturas, siempre parejos en todo menos en el carácter. Ahora ya tenéis una lengua materna asimilada y hasta os lanzáis a imitar el "We are the champions" de Freddy Mercury. Aunque os peleáis como buenos hermanos mellizos, aunque siguen habiendo noches de insomnio y días en los que las luchas y los gritos llegan casi hasta la extenuación, ha merecido la pena conoceros porque dais tanto amor que, en realidad, uno no sabe lo que un hijo puede dar hasta que lo recibe y, mucho más, por partida doble. Ha sido infinitamente duro, más si lo acompañamos de aquella terrible agonía de vuestra abuela, mi madre, de la que tan tristes os pusísteis al saber que no podía bajar del cielo. Ya sois personitas, con vuestras filias y fobias, con esas coletillas tan graciosas al hablar, como borrachos, ese "papá, repásame", los dientes antes de acostar o "necesito refrescarme" la boca antes de cerrar los ojos después del cuento. El descubrimiento del cole que os abrió el mundo a vuestros amiguitos que citáis a todas horas y a los parques de bolas, esa obsesión por pintar y dibujar estrambóticos y aberrantes monigotes, insaciable voracidad de papel, o esa última manía de medir el amor en metros y kilómetros. Y aunque todavía Fran, me pides que te acompañe al aseo para encenderte la luz y tu Álex te me echas encima para que juegue contigo, o para ver cualquier video de juegos en YouTube, son tantas las anécdotas, desde el casi balbuceo con 3 años a la retahíla contando una historia o un cuento, viles chivatos, porque no sabéis guardar un secreto, porque necesitáis vivir y reír, pero también llorar. Desde el estreñimiento crónico al aceitito para hacer caca, palabra que, cual imán, repetís con demasiada frecuencia. Espero que podamos seguir riendo y viviendo juntos muchas más aventuras. La lucha continúa, vuestra madre y primitas, el "toto" Fede, los yayos, siempre omnipresentes y salvadores, en fin, la tía Bienve o vuestro abuelito. Todos os quieren, y yo os adoro, enanos gruñones, nunca olvidadlo. Vuestro padre, Luis 


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